
Mudanza internacional es sinónimo de incertidumbre. Llevar a una familia a otro país es como trasplantar un árbol, si las condiciones no son las adecuadas en el nuevo sitio, las cosas no funcionarán. La primera amenaza de un proceso de expatriación es la falta de adaptación. Cambiar modo de vida, dejar afectos, incorporar otra cultura. El desgaste emocional e inestabilidad ocurre para todos los miembros de la familia.
Nuestra tarea consiste en dar apoyo personalizado, opciones y acompañar este proceso. Idear un plan de transición con acciones concretas traerá confianza a la hora de tomar decisiones, brindando al empleado y su familia contención y seguridad en el proceso de adaptación.
La asesoría a expatriados es un servicio de ayuda y contención para todos aquellos que por un proyecto familiar deciden migrar.
He vivido esa experiencia y sé que puedo ayudar.

