Serie EXPATS.

Reflexión sobre el impacto de las «nanas» en la vida de los expatriados.

La serie «Expats» narra la vida de tres familias estadounidenses que residen en Hong Kong, cuyas vidas se entrelazan a través de la tragedia.

Es importante destacar que las adversidades que enfrentan no son exclusivas de su condición de expatriados; más bien, siento que la serie explora cómo esta circunstancia agrava sus experiencias al estar lejos de su país de origen.

Ser expatriado no exime a nadie de los desafíos comunes que todos enfrentamos en distintas etapas de la vida. La diferencia crucial radica en la falta de apoyo emocional de familiares y amigos cercanos. 

Cada episodio aborda diversas problemáticas que enfrentan las familias migrantes, como las barreras idiomáticas, choques culturales, diferencias culinarias, estándares de belleza y moda, abordajes políticos, trabas burocráticas, y las complejidades de la dinámica familiar en ausencia de redes de apoyo.

Un tema central en la serie, y uno que personalmente me ha atormentado como expatriada, es el rol de las «nanas». 

Cuando los padres no están, necesitan una asistente, a la que comúnmente se le llama niñera o nana. 

Se espera que estas llenen el espacio de los padres, pero muchas veces quienes quedan a cargo son niñas traídas del interior del país que apenas saben leer y escribir y sin experiencia en cuidado de infantes.

López, Mariana. Nanas: protectoras, guías y asistentes. Diario Panamá América. (21/04/2014 – 10:34am). 

Recuerdo que al mudarme a El Salvador, los expatriados que conocía me preguntaban casi de inmediato si tenía una buena nana viviendo con nosotros. Incluso la secretaria del pediatra me preguntaba cuándo iba a contratar una nana cada vez que visitaba el consultorio sola con mis dos bebés. Al principio, proveniente de una cultura donde las nanas no son parte de la dinámica familiar, hasta me sentía ofendida por esos comentarios. Llegué a responder que no había traído hijos al mundo para que los criara un desconocido.

Me indignaba pensar que alguien ajeno a nuestra familia y cultura pudiera cuidar de mis hijos. Reflexionaba sobre cómo en la antigua Grecia, las familias adineradas contrataban a filósofos educados para cuidar a sus hijos, mientras que cientos de años después y supuestamente habiendo evolucionado, se prefería a mujeres sin educación formal y desconocidas.

Durante meses rechacé la idea de aceptar ayuda, contratando solo a alguien para limpiar y ordenar la casa ocasionalmente. Al principio, esta dinámica funcionó bien, pero con el tiempo, la situación cambió. Mi esposo viajaba mucho, mi hijo mayor iba pocas horas al kinder, y mi bebé demandaba atención constante. Sin el respaldo de familiares, ni amigos cercanos, un día colapsé por agotamiento.

Fue entonces cuando comprendí que debía reconsiderar mis prejuicios y escuchar las experiencias de otros expatriados más experimentados. Las nanas se revelaron como figuras fundamentales para nuestra supervivencia expatriada, permitiéndonos tomar un respiro necesario para cuidar de nuestra salud mental y física.

Estas mujeres, la mayoría madres que dejan a sus propios hijos al cuidado de familiares en sus países de origen, cruzan fronteras para cuidar a niños ajenos y poder así enviar dinero a sus seres queridos. 

La serie «Expats», más allá de la tragedia que enfrenta la familia principal y las diversas problemáticas que aborda, me provocó una reflexión profunda sobre el impacto y la importancia de las «nanas» en la vida de los expatriados.

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