Cuando dejamos Argentina, nos mudamos a El Salvador. No era un destino popular entre mis compatriotas; eran muy pocos los argentinos que vivían allí. Esto me obligó a construir mi red de contactos con personas locales y otros expatriados.
Años después, leí un consejo de una expatriada que decía:
«Tampoco busques inmediatamente la comunidad de tu país de origen después de mudarte (conéctate con ellos más tarde). Sería demasiado cómodo no relacionarte con los lugareños. Si el idioma es nuevo, no lo practicarás tanto y experimentarás el nuevo país a través de sus ojos en lugar de los tuyos.»
Lucyna Bolin
Con el paso del tiempo y tras conocer personas de todo el mundo, este es definitivamente uno de los consejos que compartiría con alguien que está a punto de emigrar. El camino puede volverse más desafiante, pero si realmente deseas vivir una experiencia completa, vale la pena recorrerlo.
Al llegar a un nuevo destino, te sientes desorientado y abrumado. Las tareas cotidianas se vuelven difíciles. Debes familiarizarte con el lugar, sus olores, aprender el idioma, entre otros aspectos. Tendrás que desaprender tu forma habitual de hacer las cosas para adaptarte al nuevo entorno que te acoge. Mudarte al extranjero pondrá tu mundo patas arriba.
En medio de ese caos, lo más fácil es buscar la comunidad de tu país. Es como encontrar calma en medio de la tormenta y recuperar ese sentido de pertenencia que tanto anhelas. Por momentos, te hará sentir «en casa». Sin embargo, también puede crear la falsa ilusión de que el nuevo lugar es tu país, lo que dificultará la adaptación a las nuevas costumbres y te expondrá más a la queja constante, creyendo que las cosas se hacen mejor en donde vienes.
La migración es un proceso de des-aprendizaje y aprendizaje al mismo tiempo, donde comprendes que no hay formas correctas o incorrectas de hacer las cosas, simplemente son diferentes. Debes abrazar lo que te gusta y dejar ir lo que no. No generalices pensando que todos los del país tienen características comunes; conocerás personas maravillosas y no tanto de la misma nacionalidad. Debes tener humildad, tú eres el diferente y, si lo deseas, esto hasta te hará «especial».
No es un proceso fácil; requiere paciencia y apertura mental. Pero créeme, vale la pena. Un día, tu mundo será tan amplio que ninguna frontera podrá detenerte. Mirarás atrás con orgullo por el camino recorrido y el autoconocimiento adquirido, fortalezas que te ayudarán a reinventarte las veces que sea necesario, logrando la mejor versión de vos donde sea que vayas.