Al mudarse, la llegada al nuevo país puede ir acompañada de desorientación, sin embargo las primeras semanas se caracterizan por un estado de euforia conocido como “honeymoon stage”. La tensión previa al traslado, los preparativos y los miedos parecen haber desaparecido. El expatriado vive el momento como una oportunidad y reto a nivel personal.
Cuando se sale del estado de “optimismo exagerado” (honeymoon stage), generalmente, por una decepción o un malentendido en el nuevo país, es común que la persona cambie su estado de ánimo, tratando de aferrarse a sus viejos hábitos y su antigua cultura; le cuesta aceptar otras “formas de hacer”. Pasada la Etapa Inicial de Expatriación, puede surgir un período de inadaptación, frustración, desajuste y hasta depresión, conocido como «shock cultural».

En MUDAR, brindamos apoyo al empleado y su familia durante los primeros meses de cambio para mitigar el impacto de esta Etapa Inicial. Migrar implica múltiples duelos como: la pérdida de familiares y amigos, idioma, cultura, tierra y estatus social, e incluso puede involucrar racismo, xenofobia o riesgo de vida.
La adaptación al cambio debe involucrar a todos los miembros de la familia, abordándolo de manera positiva como una oportunidad de crecimiento personal. Es crucial escuchar las expectativas y necesidades de cada integrante, incluyendo sus temores e inseguridades.
Establecer redes de apoyo sólidas ayudará a superar las dificultades, priorizando el bienestar familiar y el éxito del empleado en su nueva misión laboral.
He enfrentado y superado los desafíos asociados con la migración, estoy aquí para facilitar tu proceso y el de tu organización, haciendo el camino más sencillo y enriquecedor. ¿Mudamos?
Patricia Gregorini.